jueves, 9 de febrero de 2017

INTEMPERIE

Sala: Teatro Pavón Kamikaze Autora: Cristina Redondo Directora: Laura Ortega Intérpretes: Andrea Trepat y Juan Trueba Duración: 1.10'
Información práctica (el enlace inactivo puede significar que la función ya no esté en cartel)

No encuentro nada que dé mejor idea de la escenografía. En mi función él ya no llevaba barba,
Me temo que no había nada que hacer con el texto. Puede salvarse el merodeo en torno a alguno de los personajes ausentes (el tío está delineado de forma atractivamente borrosa), pero poco más. Queda muy amanerada la repetición de un inicio de escena que después se desarrolla de tres maneras distintas, algo que hemos visto otras veces con algún sentido dramatúrgico (por ejemplo: lo que cada personaje recuerda o ha entendido), pero que aquí es puro artificio. Especialmente cargantes las tres conversaciones telefónicas en las que ella dice lo mismo en inglés, francés e italiano. ¿Para qué? [Observación de crítico insufrible: una conversación en italiano no se despide jamás con un addio, a no ser que una sea Violetta Valery]. De cualquier modo, todo esto son pegas menores ante un pecado mortal que el texto arrastra, y que lo invalida completamente. Durante una hora, un hermano reprocha a su hermana que lleve trece años alejada de la familia. Le pregunta insistentemente por el motivo. Todo normal, si su hermana se larga de casa sin decir ni pío y no vuelve a tener noticias de ella hasta trece años después, estará usted levemente mosqueado y dolido, seguro que le pide explicaciones. Pues bien, tras esa hora larga, pongamos en los últimos cinco minutos, se destapa el pastel. ¿Saben por qué se largó la hermana?

ATENCIÓN, SPOILER

Pues no lo voy a decir con todas las letras, por si es posible no arruinar completamente la trama a alguien que vaya a ir y que cometa el error de leer este párrafo a pesar del aviso. La hermana se va por culpa directa, grave y estrepitosa del mismo hermano que le está preguntando por qué se fue. Vaya armazón dramatúrgico. Es tan evidente la cosa que la sinopsis colgada en la página del teatro dice "Jhonny parece que no recuerda nada, tal vez ni siquiera supo que aquello no estaba bien". "Parece que no recuerda nada" porque la autora ha escrito esto sin la menor verosimilitud y "tal vez no supo que aquello no estaba bien", pero ahora que tiene treinta años lo sabe perfectamente. Un desastre de trama.

¿Era posible otro enfoque? Claro. Era posible un enfoque en el que la culpa del hermano fuera evidente. No sólo: tendría que ser uno de los pilares dramatúrgicos, junto con el resquemor de la hermana y -no obstante- el amor que se profesan. Ahí está el conflicto. Pero era dificilísimo mantener esa conversación durante una hora sin deshacer lo que es evidente que estaba en la intención de la autora desde el primer momento: la revelación final del secreto. Ahí estaba el reto.

Los intérpretes, muy flojos. Algo mejor ella. Lo único que se salva de la función es la iluminación de Daniel Alcaraz Bonmatí, imaginativa y funcional. 
P.J.L. Domínguez
          

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